> Siempre para nada, 2017

Performance. Aforo limitado a la capacidad máxima del espacio inferior de la galería. Duración aproximada 50 minutos.

Dentro del marco del ciclo Todo Fenomenal, comisariado por Tolo Cañellas en galería Fran Reus, Mallorca (ESP).

El público es el ejecutante de la performance, desde que una persona entra en la galería se activa un mecanismo de control y dominio mediante una reglamentación. Un azafato recibe al los/as asistentes en la sala principal de la galería y les obliga a posicionarse mediante la aceptación o no de las condiciones que se le imponen para acceder al espacio inferior. Días previos se ha avisado de que se ha de respetar un código de vestimenta que en este caso exige vestir ropa blanca y preferentemente deportiva.

 

Una vez se accede a la zona del subsuelo de la galería, el público porta consigo una serie de elementos que se les ha facilitado para usarlos durante su estancia en este espacio. Un espacio tenue y agradable, un sucedáneo de cabina de spa donde no hay confort, algo que parece pero no es, una mezcla de elementos que no responden exactamente a la lógica y que pueden favorecer la intranquilidad. Una situación en la que el humo que envuelve toda la sala ayuda a la sensación de estar en un espacio incierto, inoculado, donde nunca se llega a ver todo el que está pasando.

 

El siguiente estadio de esta performance comprende el momento en que se comienza a escuchar en la sala un audio que combina sonidos binaurales y un texto narrado por una voz en off que guía a través de todas las aciones que se deben realizar. Frases que invitan a la evasión, al sosiego y la conexión con uno mismo y su interior. Una sesión de relajación que se pervierte a través de la inclusión de referencias mundanas como a las posibles condiciones precarias del trabajo alimenticio de los asistentes, las relaciones humanas disfuncionales, lo guapo/a pero poco productivo/a que se está siendo en ese momento, etc. Un retrato del individuo contemporáneo burgués esquizo por la apariencia física, el éxito, la búsqueda de sensaciones inmediatas, de descubrimiento o evasión.

 

El público realiza esta escucha y la traduce en gestualidad. El comportamiento de una sesión de relajación conecta aquí con la performance al resituarlo en el plano dialéctico del espacio de arte, un espacio que se ocupa de una manera diferente por aquellos que ingresan en él, a través de otros ritmos y actitudes que impone esta performance: se obliga al público a estar en un estado de no-productividad aparente y hacerlo en un contexto de un mundo -el actual-, siempre ultra-productivo. De este modo se interpreta el deleite (la atención hacia tu propio cuerpo) como inactividad.

Azafato que recibe al público.

Documento de asunción de responsabilidades que debía firmar todo/a asistente para acceder al espacio inferior de la galería.

Imagen de uno de los cuatro elementos que el público debía usar durante la performance.

Vista del espacio inferior de la galería Fran Reus durante la performance. 

Imagen de documentación de parte del público durante la performance.